Desde un punto de vista psicológico, lo que significa esa frase es que cuando alguien recibe un castigo, ya sea por cometer un delito o hacer algo malo, el objetivo principal es garantizar que esa persona no vuelva a cometer ese error. Se busca que el castigo sirva como una lección para que la persona entienda las consecuencias de sus acciones y aprenda de ellas, de manera que no repita los mismos errores en el futuro. Entonces, el propósito del castigo es evitar que el culpable reincida en el delito.
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"Que nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad, verdad, justicia, y solidaridad."
Juan Pablo II 1920-2005. Karol Józef Wojtyla. Papa de la iglesia católica.