Esta frase significa básicamente que debes tener una gran conexión emocional y compromiso con la Iglesia. Te está diciendo que la ames, o sea, que sientas un fuerte cariño y devoción por ella. También te está diciendo que te quedes en la Iglesia y no te vayas, que formes parte de ella y te mantengas cerca. Y por último, te está animando a ser la Iglesia en sí misma, a representar sus valores y principios en tu vida diaria.
Te insta a sentir amor por la Iglesia, ser miembro activo y vivir de acuerdo a sus enseñanzas.
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George W. Lyttelton 1883-1962. Escritor inglés.