Esta frase quiere decir que las personas que hablan constantemente sin pensar mucho en lo que dicen, suelen tener una capacidad limitada para reflexionar realmente sobre sus ideas y opiniones. En otras palabras, sus palabras pueden ser superficiales y carecer de profundidad o significado.
Imagínate a alguien que siempre está hablando sin parar, opinando sobre todo sin realmente detenerse a pensar en sus palabras. Es probable que esta persona no se tome el tiempo necesario para reflexionar sobre lo que está diciendo y considerar las implicaciones de sus ideas. Por lo tanto, es probable que sus pensamientos sean bastante superficiales y carezcan de una verdadera comprensión o análisis.
La frase nos enseña la importancia de pensar antes de hablar y no decir cosas sin reflexionar sobre ellas, para evitar caer en una superficialidad mental.
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Bertrand Russell 1872-1970. Bertrand Arthur William Russell. Filósofo, matemático y escritor británico. Premio Nobel en Literatura en 1950.