La frase compara a la suerte con una mujer ebria, caprichosa y ciega para subrayar su naturaleza impredecible. Al estar “borracha”, actúa sin equilibrio ni juicio; al ser “antojadiza”, cambia de parecer sin razón; y al ser “ciega”, distribuye favores o desgracias sin fijarse en quién los recibe. El mensaje es que la fortuna no premia necesariamente el mérito ni castiga la falta de él: opera de manera aleatoria, sin lógica ni justicia aparente.
En consecuencia, confiar exclusivamente en la suerte resulta arriesgado, porque sus giros no dependen de nuestras acciones ni de nuestro valor. La frase sugiere que, ante esa inestabilidad, lo más sensato es centrarse en lo que sí podemos controlar—esfuerzo, decisiones y actitud—en lugar de basar nuestras expectativas en un agente tan voluble e imprevisible.
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"La capacidad de reír juntos es el amor."
Françoise Sagan 1935-2004. Escritora francesa.