Esta frase significa que no se pueden lograr grandes cambios ni transformar el rumbo de la historia simplemente haciendo pequeños ajustes o modificaciones superficiales. Hace referencia a la idea de que cambiar algo insignificante, como los retratos en una pared, no tendrá un impacto real en los eventos históricos o en los resultados de una situación.
No se puede cambiar el destino o la situación en la que nos encontramos sólo con hacer cambios menores o superficiales. Es necesario hacer cambios más profundos y significativos para lograr verdaderas transformaciones.
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George W. Lyttelton 1883-1962. Escritor inglés.